Ley del buen samaritano
Formación en RCP y Primeros Auxilios New Hampshire
El Buen Samaritano: compasión y protección
Tomada de la Biblia (Lucas 10:25-37), la parábola del Buen Samaritano narra cómo un viajero dado por muerto es socorrido por un desconocido que lo cura y vela por él. Más allá de su contexto religioso, transmite un mensaje universal: la obligación moral de socorrer al prójimo en peligro, con compasión y altruismo.
Inspiradas en este principio, numerosas leyes del Buen Samaritano se han promulgado en todo el mundo para proteger frente a demandas a quienes prestan asistencia de buena fe en una emergencia. Sin embargo, el alcance exacto de esa protección varía de una jurisdicción a otra: a continuación encontrará lo que dispone la ley aplicable a su región.
Su proteccion bajo la ley
En New Hampshire, la RSA 508:12 protege a quien, sin remuneración y de buena fe, presta auxilio de emergencia en el lugar de una emergencia: no responde por daños civiles por sus actos u omisiones. Cabe destacar que la inmunidad solo se pierde por conducta temeraria, dolosa o imprudente, un umbral más alto y más favorable al rescatista que la mera negligencia grave. El uso del DEA queda bajo la misma protección, así como la adquisición y el mantenimiento del equipo.
Sin obligacion de actuar, pero con todas las razones para hacerlo
Fiel a su lema «Live Free or Die», New Hampshire no convierte la asistencia en obligación legal: decidir si actuar depende de ti, y solo de ti. Aun así, la ley premia esa elección con una de las protecciones más generosas del país, pues solo una conducta francamente temeraria la anula. Un rescatista de buena fe, con un DEA en la mano, nada tiene que temer de los tribunales.
Por que la capacitacion es importante
Entre las cumbres de las White Mountains y las aldeas remotas de New Hampshire, la ayuda profesional puede tardar, y entonces son las manos de un testigo las que marcan la diferencia. Reconocer un paro cardíaco, comprimir al ritmo correcto y conectar un DEA sin vacilar no se improvisa: se aprende. Con una de las leyes más protectoras del país a tu espalda, solo queda una cosa por conseguir: la destreza. Fórmate y prepárate para responder el día en que alguien dependa de ti.